La Historia

La trayectoria de Mafalda abarca el periodo comprendido entre los años 1964 y 1973, en tres publicaciones: "Primera Plana", "El Mundo" y "Siete Dias Ilustrados". Bastante antes de la despedida oficial de la tira, en junio de 1973, Quino, y nadie más que él, se había dado cuenta de que encontraba agotado y que no podía insistir sin repitirse.

A diferencia de otros colegas suyos, como Schulz (creador de los Peanuts), que han hecho perdurar las tiras apoyándose en un equipo de guionistas y dibujantes, Quino se resistió siempre a perder el contacto personal con su creación. Jamás quiso adoptar esta modalidad de trabajo por considerarla no adecuada a su estilo, así como tampoco nunca ha utilizado un mecanismo particular de trabajo. Antes que nadie lo pudiera percibir, Quino supo que Mafalda había cumplido su cometido.

Los diez libros editados sobre Mafalda no recogen exhaustivamente las andanzas del personaje que Umberto Eco definiera como una "heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es [...] reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres".

Quino recibió un llamado telefónico de Joan Manuel Serrat pidiéndole algo para su disco "El Sur también existe", que musicalizaba poemas de Mario Benedetti y entendió que Serrat quería la tira para ponerla dentro del disco como un desplegable, de ahí el formato cuadrado, pero el disco ya había salido a la venta y la tira no llegó a distribuirse con el. "Fue el producto de un equivoco entre un catalán y un andaluz" explica Quino, aludiendo a sus propios orígenes.

Como una historia curiosa define el humorista y escritor Miguel Brascó la participación que le ocupo en el nacimiento de Mafalda. Amigo personal de Quino, hacia 1962 habían compartido páginas en las revistas "Tía Vicenta", que dirigía Landrú y "Cuatro Patas", una creación de Carlos del Peral que, aunque de circulación restringida y corta duración, tambien fue un modelo homrístico de la época. "Quino me había comentado que tenía ganas de dibujar una tira con chicos", recuerda Brascó. "Un día llaman de Agens Publicidad y me piden un dibujante capaz de urdir una tira cómica que habría de publicarse de manera encubierta en algún medio, para promocionar los electrodomésticos Mansfield producidos por Siam Di Tella".

"La persona que habló conmigo se llamaba Briski y me acuerdo porque el nombre me sugirió una mezcla de Brascó con Oski". Brascó le dice a Quino -"Quinoto", como lo recuerda cariñosamente, "para mi sos el indicado", y le sugiere que imagine una historieta que combine a Peanuts con Blondie. Para Brascó Quino era y sigue siendo no sólo un gran dibujante, sino un genial argumentista".

El autor boceta entonces una familia tipo en la que puede reconocerse a Mafalda y a sus padres, pero respetando una de las reglas de oro de la agencia: que le nombre de todos los personajes comience con "M". Quino se acuerda de que en la novela de David Viñas, "Dar la cara", se habla de una beba llamada Mafalda, le parece un nombre alegre y lo adopta para su protagonista. Con el tiempo se entera de la desgraciada historia de la Prinicpessa Mafalda de Savoia, hija del rey de Italia, Vittorio Emanuele III, que terminara sus días en el campo de concentración de Buchenwald.

Agens resuelve entregarle la tira al diario "Clarín" a cambio de que no se les cobrara el espacio. Pero el diario percibe la publicidad encubierta y el acuerdo se rompe. La campaña no se hace y los productos Mansfield, por motivos ajenos a esto, no llegan nunca a estar en el mercado.

Miguel Brascó se entera de que el negocio no había prosperado cuando Quino le lleva las fallidas tiras a "Gregorio", el suplemento estable de humor de la revista "Leoplán", creado y dirigido por Brascó, y en el que colaboraban firmas de la talla de Rodolfo Walsh, Carlos del Peral, Kalondi y Copi. Impresionado por el homemanje a "Periquita" que cree entrever en el dibujo de Mafalda, Brascó le publica tres de las tiras. Hasta aquí la primera parte del nacimiento de Mafalda, que prueba hasta qué punto su autor nunca se pensó a sí mismo como un crítico del mundo y, menos aun, tuvo expectativas de transformarlo porque, según sus propias palabras, no cree que "el humor transforma nada".

El fracaso de la campaña Mansfield y la gran amistad que unía a Quino con Julián Delgado, jefe de redacción de la revista "Primera Plana", desaparecido cuando era director de "Mercado", determinaron que Mafalda se formalizara como tira. Delgado intuye que puede ser un éxito entre los lectores de "Primera Plana". Lo conversa con Quino y éste se incorpora a la publicación. Mafalda debuta oficialmente como tira el 29 de setiembre de 1964 en "Primera Plana", donde se publica hasta el 9 de marzo de 1965. Durante este periodo, Quino produjo 48 tiras a un ritmo de dos por semana.

En esta etapa solo permanecerán del boceto original Mafalda y los padres, hasta que el 19 de enero de 1965 hace su primera aparición Felipe. La fuente de inspiración de este personaje hay que buscarla en otro gran amigo del autor, Jorge Timossi, quien a otras cualidades espirituales sumaba dos graciosos dientes de conejito. Timossi es un periodista argentino que se radicó en Cuba hace muchos años y participó de la fundación de la agencia de noticias "Prensa Latina". Mafalda parecía definitvamente instalada en "Primera Plana" cuando en marzo de 1965 un diario del interior solicita la tira para publicarla. Al intentar Quino retirar los originales para comenzar a enviárselos, se entera de que el semanario considera de su propiedad las tiras publicadas. "Fui al archivo y logré que el cadete me las diera", recuerda. Fue el fin de su relación con "Primera Plana" y también una dolorosa ruptura de su amistad con Julián Delgado.

Como toda persona que trabaja en un medio debe adoptarse a la modalidad periodística del mismo y siendo "Primera Plana" un semanario de actualidad nacional e internacional, Quino trató de reflejar las inquietudes de la época. Las referencias que se hacen en las tiras a China, Africa, América Latina y la condición femenina tienen que ver con que entonces, se creía firmemente en que el Tercer Mundo y la mujer lograrían revertir su situación de sumergidos.

Entre los diarios que en ese momento se editaban en la Capital, "El Mundo" era uno de los mas populares e independientes. Brascó, que conocía personalmente a su director, Carlos Infante, le recomendó Mafalda. Empezó a publicarse el 15 de marzo 1965 y contiunó hasta el 22 de diciembre de 1967, fecha en que "El Mundo" cerró definitivamente. "Eso fue el verdadero lanzamiento de Quino" dice Brascó, que intervino para que la historieta siguiera adelante y que por entonces viaja a Santa Fe y recomienda la tira a su amigo Luis Vittori, subdirector de "El Litoral". Más tarde el diario "Cördoba" de Córdoba (Provincia de Argentina), también a instancias del mismo promotor comienza a publicar Mafalda, que se extiende por los diarios del interior del país.

Quino pasa de "Primera Plana", que era un semanario, a publicar tiras cotidianas en un diario, y esto le permite tocar temas de último momento. Los problemas, tanto domésticos como políticos, pasan a reflejarse entonces en los juegos y en las relaciones familiares. La polémica sobre si la televesión era perniciosa o no para los niños estaba en pleno auge. Quino que se resistía a tener televisor, no pudo eludir el tema. Al cabo de dos semanas de publicar en "El Mundo" advierte que necesita más personajes para enriquecer la tira y el 29 de marzo de 1965 aparece Manolito (Manuel Goreiro) inspirado en el padre de Julián Delgado, propietario en Buenos Aires de una panadería situada en Cochabamba y Defensa, en el histórico barrio San Telmo. El 6 de junio debuta Susanita (Susana Beatriz Chirusi) que no responde a un modelo de persona conocida por su creador. El hermanito de Mafalda, un simpático y desfachatado sobrino de Quino, no llegó a aparecer porque el repentino cierre de "El Mundo" dejó a la mamá embarazada de Guille.

Durante los seis meses que siguieron al cierre del diario "El Mundo" ningún otro medio se interesó por Mafalda. Por entonces Quino publicaba una página de humor en "Siete Días Ilustrados", semanario nacido en mayo de 1967. Sergio Morero, secretario de redacción, y Norberto Firpo, jefe de redacción, se complotan para reemplazar la página de humor por la tira de Mafalda. "Quino prefiere trabajar con amigos, no quiere entregarle el rollito de su página a un cadete porque le gusta que miren inmediatamente su trabajo", recuerda Morero. Mafalda aparece por primera vez en "Siete Días Ilustrados" el 2 de junio de 1968, en una página que incluye cuatro tiras. 
A diferencia de lo que ocurre cuando se publica en un diario, ésta debe ser entregada con quince días de anticipación a la fecha de aparición. El cambio de modalidad impide al autor poder seguir tan de cerca a la actualidad. Quino, para completar la diagramación de la página, la encabeza con un pequeño dibuje que hace a último momento, antes de entregarla. La mayor parte de estos dibujo junto con las tiras de fin de año, no fueron recopiladas en los libros. Por esa misma época Mafalda se edita en Italia donde, acorde con los tiempos de agitación social que corrían, aparece con el nombre de "Mafalda la contestataria". 

En su primera aparición en "Siete Días Ilustrados" Mafalda dirige una carta-currículum escrita por Sergio Morero, al director de la revista. Guilla ya había nacido y el 15 de febrero de 1970 se incorpora a la tira Libertad. En mayo de 1973 Quino hace que los personajes comiencen a despedirse de los lectores. Esto no se observa en las tiras sino en el dibujo del encabezamiento. El 25 de junio se despide formalmente. "Quino nunca firma contrato, para poder irse", explica Sergio Morero.

Después que Mafalda se despidiera en junio de 1973, Quino vuelve a retomar sus personajes en campañas de defensa de la niñez. Ocasionalmente lo había hecho antes, como en el caso de "El Mosquito", publicación interna del Hospital de Niños de Buenos Aires. En 1976, Año Internacional del Niño, UNICEF pide a Quino hacer un afiche e ilustrar los 10 principios de la Declaración de los Derechos del Niño. El autor cede sus derechos sobre esa edición a la UNICEF.
Para fines de 1989 está prevista una Convención Internacional de los Derechos del Niño que pretende que los países reconozcan esos derechos y luchen por su observancia con medidas legislativas. Hasta ahora los principios sólo son buenas intenciones que los países no se obligan a respetar.
En 1984, a pedido de una institución de bien público, la Liga Argentina para la Salud Bucal, LASAB, Quino hizo que Mafalda se lavara públicamente sus dientes para que todos los chicos de Argentina lo compartieran con ella.

Cuando Mafalda se publicaba en el semanario "Siete Días", en cada edición ocupaba una página, que incluía cuatro tiras y el título, en general dibujado por Quino con letras de fantasía y cargadas de alusiones. Junto al título aparecía alguno de los personajes, a veces acompañado de otro, formulando una reflexión, pronunciando un juego de palabres o un discurso, o protagonizando algún gag.
Para 1971 ya se había acumulado tal cantidad de material valioso, con dibujos enriquecidos por su aire de bocetos, sin lo esterotipado de la historieta, que Ediciones de la Flor armó con ellos dos pequeños volúmenes: "Al fin solos" e "Y digo yo". Se publicaron en la Argentina en noviembre de 1971 y luego también en España. Otra recopilación del mismo origen apareció en octubre de 1973, ya en un formato mayor, bajo el título de "A donde vamos a parar?".

En 1991, después de un largo proceso, el correo argentino emitió una serie de ocho sellos postales dedicado a los más afamados dibujantes argentinos de humor y de historietas.